Desde él mas interior de la dictadura por la que jamas haya estado, me surge litografiar unas letras de mis sentimientos, sin que ello me suponga mucho esfuerzo. Te absorbe tantos segundos de tu vida el trabajo, que, al final te das cuenta de que pasas mas tiempo, según con que compañeros de trabajo que con tu propia familia. Pasas del compañerismo a la familiaridad más inmediata, dentro de una rutina descaradamente obligada. Con todo esto, conoces gente y después conoces a personas, seguidamente reconoces amigos entre la multitud, y al final se transforman en sentimiento...
Desde él mas interior de mis mundos expulso una llamada de gratitud al haberte conocido. Escribo esto por que no puedo expresarme con tal perfección y raciocinio de otra manera. Tampoco he tenido tiempo, no me han dejado.
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